viernes, octubre 12, 2012

Odisea veraniega, parte II

¡Hola de nuevo!
Parece increíble, pero es cierto, ¡actualizo en la misma semana! Aquí os dejo la segunda tanda, que es cortita, para compensar la anterior… =P


Lo dejé en la tercera semana de Julio: ésa misma semana, participé con Noora en una charla que daba la universidad para intercambio académico: fuimos allí, nos presentamos y hablamos un poco de nuestras universidades, y luego respondíamos a preguntas de la gente que estuviera interesada. Fue interesante, aunque no hubo mucho alumno interesado en España, se decantaban más por Australia y por Finlandia, cosa que no me extraña, si pensamos que en ambos países se habla inglés perfectamente (que no significa que los japoneses lo hagan, peor por lo menos, lo han estudiado durante 9 años de su vida), mientras que en España, o aprendes algo de español, o vas mal…

El miércoles fuimos Alisson, Michael, Kotone y yo a cenar juntos a un restaurante genial: un sitio muy pequeño, con un solo trabajador (cocinero + camarero) que había vivido y estudiado en Francia durante años. Tiene una buena variedad de vinos y cervezas de importación, y comida europea para chuparse los dedos.
No fue caro para lo que me esperaba, y nos fuimos de allí encantados, sitio al que volveremos seguro.


El fin de semana empezó un día antes: me fui de excursión con los alumnos extranjeros en un viaje que organiza la sección internacional de la universidad. Fuimos a Hikone, a visitar el castillo y al Solar Arch, pero por desgracia, el tiempo no acompañó demasiado (es lo que tiene la época de lluvias) y el viaje acabó pasado por agua.


Para no variar, al día siguiente también llovió, y, para no variar, Kei y yo decidimos hacer la excursión que habíamos planeado de todos modos. Fuimos a visitar Meiji Mura, que es un museo/poblado con casas de la era Meiji (1868-1912), cuando la influencia occidental se empezó a plasmar también en la arquitectura del país, y está en Inuyama, a una hora más o menos de Nagoya (en la foto podéis ver un puestito de chucherías versión japonesa).
Llevábamos tiempo con la idea de ir, desde que fuimos al museo Toyota y vimos un panfleto donde aparecía la foto de la estrella del poblado: el Hotel Imperial de Tokio de F.L. Wright. Evidentemente, era a mí a quien más ilusión le hacía, y nos pasamos la mayor parte del tiempo en el hotel, que se había reconstruido tan sólo parcialmente y ya es el edificio más grande de todo el poblado. A pesar de todo, el chico tuvo paciencia y una vez me quedé satisfecha de mirar hasta la última esquina, continuamos con el resto de edificios: bancos, iglesias, graneros, cárceles, colegios… Muy interesante.


En la vuelta, a Nagoya, pasamos por un centro de bateo. Lo habíamos visto en la ida, y como nunca había probado, decidimos pararnos e intentarlo.
Los centros de bateo son lugares donde hay un pasillo desde donde accedes a diferentes zonas de bateo, separada solamente por una red. En el pasillo hay varios bates, de diferentes longitudes y pesos, para poder escoger el que mejor se adapte a ti. Una vez escogido el bate, pasas a escoger la zona de bateo, dependiendo de la velocidad de pelota que quieras y que puedes ver en unos carteles colocados en la entrada de cada zona. Una vez pasas la red, hay una maquina donde metes el dinero y el juego empieza: una máquina al otro lado de una pista enorme (cubierta por una red para evitar que las bolas vayan volando demasiado lejos) te lanza la pelota y ahí ya te toca a ti buscarte la vida y tratar de acertar durante las 20 pelotas que te va lanzando. Puedes modificar la altura de la pelota, pero vamos, si nos das ni una, no es por culpa de la maquina, sino tuya xD.

Yo empecé con una zona de bateo para niños: pelotas más grandes y la velocidad de unos 80km/h, pero luego pasamos a una zona de adultos, con velocidades de 90 y 100 km/h. No se me dio tan mal, pero no me atreví a probar las zonas de 120 km/h, eso es para la segunda vez, ¡por lo menos! ¡Jaja!
Evidentemente, a Kei se le dio mucho mejor, pero es de esperar en un país donde todo el mundo juega a béisbol y es el deporte nacional por excelencia =P.


Después del centro de bateo, pasamos por un Don Quijote, una tienda que vende de todo, insisto, de todo, y a precios más bien baratos. Entramos a echar una vistazo y a reírnos de los artículos, y acabamos comprando Ferrero Rocher (¡en pleno verano!), un vino que es lo más parecido a Lambrusco que he encontrado, un boli que se borra y funciona genial… Vamos, que aprovechamos la visita, y después de un día tan largo: nos fuimos a cenar a un Family Restaurant que, aquí en Japón, junto con los Conbini, y las máquinas expendedoras, es algo que lo encuentras en todos lados.


Después de la cena, nos fuimos con Alisson, Chloé, Aude, Kotone y Michael a un club que creíamos tenía fiesta, digamos, gey/lésbica, pero acabó siendo una club normal y corriente, y para colmo, había una especie de evento donde varios grupos de bailarines iban saliendo y entretenían al público con sus bailes.

No era lo que esperábamos, pero estuvo muy bien y nos encontramos allí con Pablo. Resulta que uno de los grupos era al club de baile de la universidad a la que vamos, y él es parte del club, aunque este año ya no baila más, y había ido a verles.
Nos quedamos un buen rato y luego nos fuimos a casa, con unos CDs de remixes que nos dieron con las entradas al club.


Esos mismos CDs nos sirvieron de banda sonora al día siguiente mientras Kei y yo íbamos a una barbacoa que habían organizado sus amigos. Si, yo con todo japoneses, ¡jaja! Ya puedo aprender rápido porque me hace falta…
El tiempo no había escampado, por lo que la amenaza de lluvia nos obligó a trasladar la barbacoa de lugar y acabamos haciéndola en Toyota, cerca del estadio de fútbol (os dejo una foto del estadio).

Tuvimos suerte, y al final no llovió, aunque estuviéramos a cubierto. Pudimos comer tranquilamente, jugar a vóley, visitar el estadio, y tuvimos un percance muy gracioso con otro grupo de gente que estaba haciendo barbacoa en el mismo sitio. Habíamos llevado una sandía, y al llegar al lugar, la pusimos en el río para que estuviera fresquita luego.
El caso, es que los niños del otro grupo la encontraron y la cogieron, llevándola a donde sus padres diciendo que se habían encontrado una sandía en el río. Como es de esperar, los padres nos avisaron y dejaron la sandía otra vez en el mismo sitio. Que pena, ¡con lo contentos que debían de haberse puesto los niños! ¡Jajaja!
Así que cuando fuimos a abrirla, llamaron a los niños para que jugaran con nosotros.

Aquí en Japón tienen la tradición de abrir la sandía con un juego que, si digo que es como romper una piñata, se entiende mejor xD. Vendan los ojos a una persona y le hacen dar vueltas girando alrededor del palo que va a usar. Una vez mareado, se le va indicando como ir hacia la sandía para tratar de abrirla a golpes (evidentemente, las primeras indicaciones son totalmente falsas y la persona acaba golpeando a ciegas el suelo, para divertimento de los que indican).

Al final los niños rompieron la sandía y acabamos compartiéndola un poco con ellos y el padre que vino a acompañarlos.


Con respecto a la sandía, reafirmé mi opinión de que aquí la fruta no está ni la mitad de buena que en España, y mucho menos si pensamos en el precio que tiene. Una sandia de tamaño normal cuesta de media unos 13 euros, increíble. Y luego ves como la destrozan en añicos, teniendo que tirar la mitad de la carne al final porque se ha ensuciado o no quieren comer más O_O, no lo entiendo. Es divertido, vale, pero no sé yo si merece la pena, ¡jaja!


Bueno, ¡con esta anécdota dejo la entrada de hoy, que ya vale, y me pongo con la semana siguiente (llegada de Amaia a Japón y viaje con ella) en la próxima entrada!

lunes, octubre 08, 2012

Odisea veraniega, parte I

¡¡Bueno, bueno, bueno!! ¡Cómo pasa el tiempo O_O ! Y pensar que pretendía quedarme al día antes de que empezara el verano ¡y ahora tengo tres meses para actualizar!
Este retraso tiene una muy buena explicación: he viajado un montón durante estos meses y apenas he tenido tiempo para pararme un rato, y luego he vuelto a empezar la uni aquí, no hablemos ya de escribir nada… Así que nada, voy a hacer un breve resumen para que os hagáis una idea de como me ha ido estos meses ^_^ .

En la entrada anterior lo dejé el último fin de semana de Junio, así que recojo ahí mismo:

El sábado por la mañana (véase muy a la mañana, sobre las 5am xD) tuve una quedada comunal con la gente de valencia por skype, aprovechando que celebraban el cumpleaños de uno de AJ, así que madrugué un poco y les pillé a todos juntos, que hacia tiempo que no hablaba con ellos. ¡Gracias chicosss!


Pocas horas más tarde, quedamos para ir de nuevo a la playa: la última barbacoa de David. Fuimos a la misma playa que la última vez y, a pesar de que creíamos que los chiringuitos estarían ya abiertos, lo único que estaba abierto estaba en proceso de preparación para el verano. Así que nos quedamos con las mismas que la primera vez, pero esta vez había más gente y el lugar privilegiado que nos habíamos agenciado la vez anterior ya estaba ocupado. Por suerte, un lugar de alquiler de carpas ya montadas estaba abierto, así que cogimos el poco dinero que nos quedaba y nos plantamos ahí, al lado de un grupo de brasileños.

El tiempo fue fantástico: hacía calor pero como estaba un poco nublado, no nos pegaba el sol a morir, así que pudimos disfrutar de la barbacoa, y del agua, y de la música, y del espectáculo de los brasileños bailando =P.
Como podeis ver en la foto, fuimos un buen grupo de gente ^_^

Cuando volvimos de la playa, unos cuantos de nosotros (Noora, Viviane, Alisson, Cédric, Kei, Madoka y yo), nos fuimos a un nomikai con los tutores de la residencia donde estoy viviendo. Comimos, bebimos, nos reímos un rato y acabamos volviendo a casa mientras todos huíamos de los abrazos de oso de un Cédric más ebrio de lo normal. ¡Jajaja!


Al día siguiente, quedé con Kei a primera hora y nos fuimos en coche a Ise Jingu (eso de conducir al revés es algo a lo que todavía no me acostumbro: ya no sé a donde hay que mirar para cruzar la calle, y quiera o no, acabo abriendo la puerta del conductor y llevándome un susto al ver el volante siempre, no falla, ¡jaja!). El tiempo era todo lo contrario al día anterior: llovía y estaba muy nublado, pero lo miramos por el lado positivo, y pensamos que seguramente habría menos gente de lo normal, así que decidimos ir de todos modos (a parte de que Kei ya se había venido desde su casa en coche para llevarme allí…) El viaje fue bastante largo al final, y eso que fuimos por autopista, y hubo ratos en que dejaba de llover, pero cuando llegamos, nos tocó coger paraguas de todos modos.

Lo más gracioso de todo, es que fui allí sin mirar ningún tipo de información respecto al templo, sólo sabía que era un templo muy importante, uno de los más antiguos, y el nombre del dulce típico de la zona, que tenía que comprar para Alisson y Noora porque les gusta mucho =P, pero no me molesté en buscarlo por internet, y así me llevé yo la sorpresa del día. En la foto me podéis ver en las escaleras para subir al templo, feliz de la vida xD.

El lugar es precioso, como podéis ver en las fotos: árboles enormes, un parque que más bien parece una selva… Paseamos un rato y cuando llegamos a la zona del templo, me empecé a dar cuenta de que me era tremendamente familiar, y cuando vi ya las dos parcelas paralelas y que en una había obras, caí en la cuenta. ¡Era un templo que habíamos estudiado en la universidad! ¡Jaja! Aparte de ser uno de los más antiguos, es un templo muy famoso también por seguir el ciclo de regeneración 20 años que dicta la religión sintoísta (wabi-sabi): el templo tiene dos parcelas paralelas, mientras durante 20 años una de las dos está abierta (recibiendo visitas y guardando una de las reliquias de la familia real), en la otra se está construyendo un templo nuevo. Una vez pasados los 20 años, se abre al público el otro templo y el templo que había estado abierto se derruye y se reconstruye durante esos próximos 20 años.

Como para olvidarlo… ¡Menuda manera de crear empleo de manera perpetua! ¡Jaja!


Lo mejor de todo, es que vimos el cartel que anuncia cuando se abre el nuevo templo, ¡y resulta que es el año que viene! Así que tocará hacer visita de nuevo antes de marcharme de vuelta a España.

Sobre el lugar en sí, es un parque con varios templos, pero el principal y el más grande es el dedicado a Amaterasu, y es también donde se guarda la reliquia (el espejo sagrado o Yata no Kagami). Evidentemente, como todo templo sintoísta, no se puede pasar más allá de la primera barrera, donde está la zona de lanzar la moneda y pedir el deseo, pero este es un templo muy importante: la gente de a pie no puede entrar, hasta tal punto que incluso los sacerdotes son de familia real (aunque sean miembros muy lejanos xD). Así que no hay mucho que ver, pero no deja de ser muy interesante.


Una vez terminamos de visitar todo el complejo, nos fuimos al pueblo que hay a la salida, y nos dedicamos a recorrer las calles de ambiente y estilo tradicional. Comimos Udon típico de la zona y nos tomamos un mega Kakigori de té verde con Mochis de postre. ¡Delicioso!


Paseando vimos que empezaba un cuenta cuentos, y como no paraba de llover, nos sentamos a escuchar la historia (si, estábamos rodeados de niños, y lo más triste de todo es que hasta el más pequeño entendía más del cuento que yo, ¡y menos mal que era con dibujos! ¡Jajaja!), poco después nos marchamos de vuelta a Nagoya.


La semana empezó bastante fuerte: el mismo lunes nos fuimos unos cuantos a ver la final de la Eurocopa juntos aun bar llamado Shooters. Era a las 4 de la mañana, y el bar estaba lleno de japoneses apoyando en su mayoría a Italia, pero había muy buen ambiente y nos sirvió como última noche de despedida definitiva para David, que se marchaba pocas horas después.

El resto de la semana siguió normal: clases de japonés, tándem con Kotone… Gemma, una chica española con la que voy a clases de japonés me regaló una campanilla de viento, muy típicas aquí para verano, ¡gracias! La tabarra que les he dado a todos los de la residencia con el tintineo, pero nadie se ha quejado al final =P, y a mi me encanta, así lleva colgada en mi balcón desde entonces, ¡jeje!


Ese fin de semana, me fui a Tokio: Ángel se marchaba de vuelta a España y tenía que ir a despedirme si o si, además, ¡teníamos un montón de cosas que queríamos ver juntos todavía!

Lo más gracioso es que coincidió que Rafael también iba, junto con dos chicos indios de su laboratorio que son de la India. No fuimos en el mismo bus y, evidentemente, no dormimos en el mismo sitio (ellos se fueron a hotel y yo me fui al piso de Ángel), pero pasamos la mañana juntos mientras esperábamos a que Tokio abriera las puertas de todos los comercios, exceptuando las cafeterías, claro. Eso de que el bus te abandone en la ciudad más poblada del mundo a las 6 de la mañana y tengas que esperar hasta las 10 para poder hacer algo, es un detalle que no te esperas.

Aproveché la mañana y me fui de compras a… ¡Bershka! Si, sólo hay Bershka en Tokio, de momento, y para mi sorpresa, tiene casi los mismos precios que España. Para rematar, al ser Julio estaba de rebajas, así que me vino perfecto para comprar cuatro cosas que necesitaba para pasar el verano aquí.

Luego me despedí de Rafael y estos y me fui a comer, esperando a que Ángel viniera a buscarme. Visitamos un par de barrios y luego nos fuimos a casa a dejar las cosas en un momento antes de ir a Roppongi que habíamos quedado con Rafael para salir de fiesta juntos.

Fuimos a un bar que tenía entrada gratis y estaba de happy hour hasta las 24:00, pero nos llevamos un susto de muerte cuando pasó la hora: los precios de la happy hour no eran la mitad de los normales, sino un tercio, y para colmo, una norma era que tenías que tener siempre una copa en la mano, con bebida. De hecho, había camareros encargados de pasear por la sala y vigilar que la gente tuviera siempre alguna consumición, y si no la veían te pedían que compraras algo o te marcharas del bar O_O . Ángel y yo no pensábamos quedarnos mucho tiempo, así que no nos afectó demasiado: simplemente cogimos las botellas de cerveza que habíamos tomado antes y las tuvimos en la mano el rato que nos quedaba antes de tener que marcharnos para coger el último tren. Rafael y los chicos se quedaron hasta más tarde, pero cavaron optando por ir al conbini a comprar las bebidas y luego volver a entrar en el bar.


Al día siguiente, domingo, Ángel y yo nos fuimos a Harajuku, que estaba a rebosar de gente, como podéis ver en la foto. Visitamos el templo Meiji y nos fuimos al parque Yoyogi a ver si teníamos suerte y veíamos algún cosplay, que no fue así. Pero pudimos ver otras cosas: mucha gente con ropas curiosas, un grupo de chicas vestidas como sirvientas, con guitarras colgadas al cuello que iban cantando por la calle mientras había un cámara grabándolas mientras andaban, un espectáculo de unos chinos que hacían trucos, contorsionismo y malabares, y, lo mejor de todo, ¡pillamos a los rockabilly en la entrada de Yoyogi de puro casualidad! Yo sabía que se reunían a bailar, había visto vídeos antes, pero no sabía ni dónde, ni cuando ni nada. ¡Qué suerte!

Nos quedamos allí disfrutando del espectáculo y nos marchamos a comer a un indio que encontramos cerca, para ir luego de compras por Harajuku y cercanías. Entramos en un montón de tiendas, entre ellas una condonería, y llegamos a ver incluso el principio de un concierto de chicos que se desgañitaban, pero que de todos modos tenían su pequeña masa de grupis. Por la tarde visitamos otras zonas de Tokio, deambulando un poco a ver que nos encontrábamos =P.

Aprovechamos también para hacernos puricura, que Ángel no se había hecho nunca, y luego nos fuimos a cenar y a ver pasar gente en el cruce de Shibuya. Un día muy completo al final, y eso que la mitad del día fue espontáneo. Lo que tiene no hacer ningún plan…


El lunes nos fuimos a Mitaka, a visitar el museo Ghibli. ¡Qué pasada! No dejan hacer fotos en el interior, asi que os quedais con las ganas hasta poder ir a visitarlo =P, ¡jaja! Una visita 100% recomendada, incluso si no habéis visto ninguna de las películas. Además, con la entrada, tienes acceso a un corto animado de unos 10 minutos, que, evidentemente es en japonés sin subtítulos, pero tampoco hace falta porque la historia se entiende sola.

Después del museo, nos fuimos a comer unas hamburguesas deliciosas, como podéis imaginar sólo con la pinta. La verdad es que el lugar pilla un poco alejado de todo, pero si teneis tiempo, es muy recomendable, ir, ¡qué buenas estaban! Pasamos el resto del día paseando y viendo cosas curiosas, como estas sandías amarillas O_Ohttp://i1071.photobucket.com/albums/u513/Koe88/IMG821.jpg, pero llegó la noche y tocó despedirse: yo tenía el bus de vuelta a Nagoya y Ángel se marchaba al día siguiente a España. ¡Me he quedado sola! =(


El finde siguiente empezó con una cena en Sakae con Michael, Kotone, Aude, Chloé, Noora, Alisson, Viviane, Kei, Yoko (una amiga de Kei), y yo, seguido de una fiesta en una bar llamado JB’s, que tenía DJs que pincharían música rock toda la noche. Al final acabamos yendo un montón de gente, los de siempre más un par más, pero muchos de ellos decidieron marcharse a otro club al final, muy pequeño y con música demasiado alta para su gusto. Yo me quedé.


Al día siguiente, Satomi, Noora y yo, nos marchamos a Kyoto, a ver el Gyon Matsuri. Nos íbamos a perder el día grande, que era el martes, pero mereció la pena. La primera noche nos apuntamos a una “takoyaki party” que se celebraba en el hostal donde nos quedábamos, y acabamos yendo a un Karaoke con unas cuantas chicas que estuvieron en la cena.

El resto de días, visitamos varios templos (Fushimi Inari, Kinkakuji, Ginkakuji, el castillo del Kyoto…), comimos el dulce especial de la zona y un mega parfait de té verde, y por la noche disfrutamos del festival: muchísima gente vestida con yukatas, puestos de comida y de juegos, las carrozas del festival… Acabamos la visita con una tanda de Purikura conmemorativa. ¡Me encanta! El estrés de no entender nada, las prisas para posar, decorar, escoger fondos, colores… ¡Jajaja!



Y con este viajecito a Kyoto me planto, que se hace demasaido largo, pronto (esta vez de verdad xD), ¡la siguiente entrada!

martes, julio 24, 2012

Parque Morikoro, de fiesta por Nagoya, cumpleaños en Japón

¡Seguimos actualizando! ^_^

Lo dejé con el intento de hacer fotos con David de los cosplay en el parque, que no llegamos a hacer nada porque con el mal tiempo no se presentó nadie por alli.
El lunes no me desperté con buen cuerpo, no sé si por la lluvia, por la cantidad de picaduras de mosquitos mutantes que me estaban saliendo (¡que miedo los mosquitos tigre de aquí!), por la cantidad de productos anti mosquitos sin efecto (en mi, para los japoneses son milagrosos) que me echo… Pero de todos modos, hice la limpieza semanal y me fui al laboratorio. Quería ir a la biblioteca principal de la ciudad, asi que cogí la bici y en poco más de media hora luchando con la humedad ambiental, llegué a la biblioteca. Estuve allí el tiempo suficiente para bajarme de la bici, ver el cartel de cerrado, y ver el horario de verano. Vamos 2 minutos. El tiempo suficiente para llevarme de vuelta al laboratorio 2 picaduras más de mosquito. Os dejo una foto de los rochones que me salen y de la torred de Nagoya, que pasé cerca de ella de camino a la biblioteca =) .
El caso que volví al laboratorio y para cuando volví me estaba dando un mal. Recogí las cosas y me fui a casa, a tumbarme un rato a ver si se me pasaba. Dormí casi toda la tarde, y por la noche me desperté y estudié algo de japonés, que hay que mantener las buenas notas en los exámenes semanales de Kanji ;), ¡jaja!

El martes tocaba tándem con Kotone de nuevo, pero llegó el primer tifón a Nagoya, y recomendaban no salir de casa, aparte de que no me sentía del todo bien todavía, así que lo cancelamos y atrasamos para el día siguiente. EL tifón en sí no fue gran cosa, al menos en Nagoya: vientos fuertes, pero vamos, eso también lo he visto en Bilbao, que se nos han caído árboles alguna vez… Pero por lo que me contó Ángel, en Tokyo si que debió de ser bastante fuerte. ¡Tuve suerte! =)

El jueves me fui a cenar con YanYan y Gentan, las chinas del laboratorio, al italiano que está cerca de la uni y al que había ido anteriormente con Mauricio, Aude y Jana. Fue para celebrar mi cumpleaños juntas, y me regalaron un peluche de Hello Kitty negro y rosa que estoy segura que a mi profesora Kayo le encantaría xD. ¡Son unos cielos!
La cena fue deliciosa, lo malo es que son unos platazos de agarrarse, y cenar tanto hidrato de carbono, por más que sean las 7 de la tarde… Así que nada, después de eso me fui a correr: gran error, porque se me revolvieron las tripas y me entraron hasta ganas de vomitar. Un martirio, vamos.

El viernes, como todo fin de semana, nos juntamos los occidentales y nos fuimos a tomar algo, para relajarnos, actualizarnos… Yo me volví pronto a casa, que al día siguiente me iba con Kei a un parque de la ciudad (foto del parque)y al museo Toyota.
El sábado estuvo muy bien: el clima fue bueno y el parque estaba lleno de familias felices, ¡jaja! En principio fuimos a ese parque para visitar la casa donde viven Mei y su hermana, las niñas de la película de “Mi vecino Tororo”, porque hay una replica a escala 1:1 allí. Pero se nos pasó el hecho de que habría cola, y para cuando fuimos allí, no entrábamos en la tanda que nos venía bien, así que nos marchamos al museo Toyota, dejando la casa para otra vez.
El museo tiene dos edificios: uno que tiene una exposición de modelos de coches desde el principio de sus tiempos hasta ahora, de todas las marcas (no había nada seat por ningún lado, proqué será… ¡Jajaja!); y otro donde había una exposición de Japón nada más finalizar la segunda guerra mundial. Se podía ver el bombardeo de cosas americanas que recibieron entonces. Es una pena, pero no nos dio tiempo a ver todo este segundo edificio, pero tenía pinta interesante.

Después del museo, nos fuimos directamente a Sakae, que él había quedado con sus amigos y yo con los míos. Fue un poco caótico: los únicos que llegaron a tiempo fueron sus amigos, y luego es resto fue llegando. En ese lapso de tiempo decidimos ya que podríamos ir a cenar todos juntos, en vez de encontrarnos en la discoteca luego, pero la gente de Tsu que había venido de fiesta a Nagoya ese finde ya había cenado, así que quedé en verme con ellos directamente en ID, la discoteca donde íbamos a salir de fiesta.
Después de despedirnos de ellos, el resto nos fuimos a cenar juntos: Tommi, Satomi, Kotone, Kei, sus amigos (tres chicos más) y yo. Después de la cena, nos reunimos con el resto de occidentales en el bar de siempre, y unos cuantos nos fuimos a ID, mientras que el resto decidió quedarse en el bar e ir luego a otro sitio. Por cierto, ese mismo dia, me encontré esto en el menú del bar al que vamos siempre (foto). Increíble. ¡Con K y TX y todo! ¡Jajaja!
Dentro nos lo pasamos muy bien, como siempre, estaba llena de gente. Al final, echaron a dos de los nuestros, y a los dos por la misma razón: subirse al podio cuando es solo para chicas y hay carteles que lo avisan por todos lados… ¡Jajaja! Pero bueno, tampoco estuvieron tanto tiempo fuera. Cuando cerraron la discoteca, a la 1am, me despedí de la gente de Tsu que quedaba por ahí y el resto nos pasamos por el bar a recoger a la gente y nos fuimos a Second a terminar la noche.

El domingo fue día de chicas absolutamente. Por la mañana quedé con Kotone para ir a comer algo juntas, y por la noche hicimos cena de chicas: Viviane, Noora, Naoko, Kotone y yo nos fuimos al restaurante indio cerca de la uni. Otra vez, delicioso, ¡pero demasiada comida para cenar! Esta vez no se me ocurrió ir a correr después, ya aprendí la lección, ¡jajaja!

El lunes fui con Gentan a comer Mazesoba otra vez, pero el sitio estaba cerrado, así que nos pusimos a buscar otro sitio y acabamos en un sitio de ramen también tipo cuchitril, donde nos sirvieron un platazo enorme de ramen que estaba delicioso. Dios mio lo que voy a engordar este año aquí… Hablamos de muchas cosas y me dijo que había preparado algo de comida china, y que al día siguiente me iba a llevar a la uni para que probara. No sé cómo se llamaba, pero era una especie de bola de arroz con carne dentro (foto), envuelto en una hoja enorme. Lo tenía que hervir durante 10 min y comer. Cuando le quité la hoja era super pegajoso, pero, contra todo pronóstico, ¡estaba buenísimo! Voy a hacer empañadillas para que las pruebe, a ver cuando saco tiempo para practicar, ¡que la masa va a estar difícil! xD

El miércoles David (francés) celebró una fiesta de crepes en su habitación, y hubo la mayor concentración de gente jamás vista en una de estas habitaciones de residencia, ¡jajaja! Evidentemente, las crepes estaban buenísimas, y la velada fue muy entretenida. La pena es que era una especie de cena de despedida, porque se marchaba el día 2 de Julio. ¡Nos quedamos sin cocinero oficial! >_< ¡Jejeje!

El día siguiente, 28 de Junio, fue mi cumpleaños, pero más o menos las cosas siguieron como siempre. Fui al labo, y a clases de japo, pero por la tarde noche, Kei vino después de trabajar y me invitó a cenar. Aunque le dije que no quería regalo de cumpleaños, me regaló una cartera. La verdad es que el tío es muy detallista, porque realmente me hacía falta una… ¡Jaja!

El viernes tocaban las clases de japonés a primera hora y después, me fui con Mya Si, la chica de Myanmar, a comer juntas al parque al lado de la uni, que hacía muy buen tiempo y queríamos celebrar nuestros cumpleaños juntas (el suyo fue el día 27). Os pongo la foto para que nos veáis con nuestro “pastel de cumpleaños”.
Por la noche, salimos todos a tomar algo, que era el último fin de semana de David en Japón y quería darlo todo, aunque esta vez, tampoco me quedé hasta muy tarde, estaba cansada y prefería reservar fuerzas para lo que nos esperaba el sábado.


Lo dejo aqui otra vez, ¡el plan del finde en la próxima entrada! =)

viernes, julio 20, 2012

Barbacoa, picnic, playa , y demás entretenimientos ^_^

¡Perdón por el retraso monumental!
¡Al final de tanto aplazarlo no he publocado nada en Junio! O_O Que rápido pasa el tiempo... Os va a tocar una buena tanda de actualizaciones estos dias, que me he puesto en serio =P ¡Jeje!

En la anterior me quedé en el domingo 3 de Junio, en la barbacoa con los de la universidad de Chubu, así que retomo rápidamente:
Esos días estaba haciendo muy buen tiempo y se notaba que el verano se estaba acercando, así que pensamos que ir a la playa el fin de semana siguiente sería una buena idea. El único problema es que ni la francesa ni yo teníamos ropa de playa… Lo que significa que tocaba ir de compras por Nagoya.
Para mi desgracia, eso de ir de compras aquí no es lo que me esperaba… Las tiendas japonesas venden, evidentemente, ropa para japonesas, y no me refiero únicamente a la talla, sino también al tipo de ropa: toda llena de lazos y encajes. Me parece preciosa y a ellas les queda de maravilla, de acuerdo, pero, ¿qué pasa conmigo? ¡Jajaja!
Como ya había intentado, infructuosamente, ir a comprar ropa yo por mi cuenta y no había conseguido nada, se lo comenté al grupo de extranjeros, y la conclusión final fue que Daniel (brasileño), que también tenía que comprarse algo, nos iba a llevar a Aude (francesa) y a mí de compras.
En principio quedamos para ir el miércoles de compras los tres juntos, pero al final acabaron apuntándose también Mauricio (el profesor brasileño) y Jana (eslovaca). Salimos de la universidad algo tarde, pero lo que no nos esperábamos es que cerraran a las 19.00, así que según llegamos, nos volvimos… Cosas buenas: me explicaron un par de cosas de donde podría encontrar ropa, dimos un buen paseo, y quedé para ir al día siguiente con Jana a comprar zapatos.
Al día siguiente pasamos un buen rato juntas, pero al final volvimos a casa como el día anterior: con las manos vacías, y yo cada vez más desesperada por no encontrar nada, nada, nada.

El viernes, después de las clases, el laboratorio y hablar un rato con los occidentales, me fui a cenar por ahí con un japonés que había conocido de fiesta un par de semanas antes. El chico se vino después de trabajar directo a Nagoya, así que estaba todavía con el traje. Definitivamente, tooodos los hombres ganan con un traje puesto xD.
Fuimos a un Izakaya y comimos y bebimos cosas típicas. En resumen, delicioso. El japonés no lo llevo tan bien como para mantener una conversación decente durante más de 5 minutos, así que casi toda la cena fue en inglés. Pero bueno, en general me lo pasé muy bien y nos reímos un rato. Además, se nos ocurrió un plan alternativo para la playa del día siguiente (sábado), porque estaba lloviendo a cántaros y era imposible que el tiempo levantara. Así que decidimos ir a la bolera y luego irnos a un bar que celebraba su aniversario y tenia Nomihodai (barra libre de bebida) y Tabehodai (barra libre de comida) a un precio bastante razonable. Después de la cena, el cogió el último tren y yo me fui para casa.

El sábado amaneció nublado, con amenaza de lluvia, así que el plan de bolera siguió adelante, dejando el plan de playa para el domingo. Oficialmente, según la agencia meteorológica de Japón, la época de lluvias de este año empezó ese día, el 9 de Junio. Al final nos animamos unos cuantos: Pablo (español), Tommi (finlandés), Noora (finlandesa), Viviane (brasileña), Kei (el japonés), Ravshan (de Turkmenistán) y yo. Después de la bolera, nos hicimos un par de purikura (¡vaya caos! De verdad, es toda una aventura xD), y nos marchamos al bar, que moríamos de hambre.
Cuando llegamos todavía no había mucha gente, por lo que pudimos coger una mesa para los que nos animamos a ir desde los bolos, y los que vinieron más tarde, pero se acabó llenando. Después de las 4 horas de nomi- y tabehodai, pasamos a la zona de baile y estuvimos ahí un rato, pero decidimos movernos a Sakae, que es la zona de fiesta y por donde salimos casi todos los fines de semana, y probar suerte por ahí que algunos de nuestros amigos estaban por alli.

El domingo quedamos prontito para ir a la playa, con todos los bártulos preparados para pasar allí el día, con barbacoa y balones incluidos. Cogimos el tren y llegamos a la playa en mas o menos una hora. Todavía no es temporada de baño, asi quetodos los chiringuitos estaban cerrados, pero tuvimos suerte, poco después de llegar a la playa, una familia que había estado pasando la mañana (ahora que lo pienso, ¡que poco tiempo estuvieron! Nosotros llegaríamos ahí sobre las 12…) y estaban en una especie de pérgola, se marchó y nos dejó el sitio, así que el sol no nos estuvo castigando directamente todo el día. Fue genial: buen clima, buena compañía, buena comida, juegos… Lo único malo: ¡que todavía no tenía bikini! Me quedé con todas las ganas de bañarme… Pero bueno, para la próxima vez =P .
Cuando volvimos a Nagoya, vi que había gente que estaba planeando ir a ver el partido de España-Italia, así que decidí dormir un par de horas antes de ir, que estaba agotada, y a la 1am del lunes, me planté en el bar para ver como España empataba con Italia.

La semana siguiente siguió como siempre: ocupada con el japonés y el laboratorio. El martes hice tándem con Kotone y el miércoles, cumpleaños de Jana, nos fuimos todos juntos a tomar algo para celebrarlo.
El jueves, Noora, Viviane y yo quedamos para ir a cenar con unos chicos que ellas había conocido durante el sábado, después de los bolos y el bar con barra libre. Los chicos llegaron bastante tarde a la cita, pero bueno, salían del trabajo, y nos avisaron, así que supongo que sería algo que tenían que terminar a toda costa.
Ellos vinieron 4, los dos que habían conocido, más otro compañero de trabajo y lo que pareció ser su jefe, o al menos superior. Comimos, bebimos y nos reímos un rato. Yo conocí la primera persona con acento de Kansai (una especie de andaluz en versión japonesa) y ellos preguntaron un montón de cosas sobre España, que parecía que les gustaba mucho xD.
En general, no era lo que nos habíamos esperado, pero bueno. Fue entretenido y nos llevamos una cena gratis, porque, evidentemente, pagaron ellos. Yo me sentí un poco como dama de compañía: nos invitan a una cena entre amigos de la empresa, nos pagan la cena, y a cambio, nosotras les entretenemos un rato: respondemos a sus preguntas, nos reímos de sus gracias y contamos alguna que otra cosa. Digamos que fue interesante.

El viernes, como siempre, fuimos a tomar algo por ahí, pero no demasiado, porque al día siguiente, Ravshan y yo celebrábamos nuestros respectivos cumpleaños y había que preparar todo para un cumpleaños pasado por agua.
Al final, en vez de juntarnos en algún parque, nos reunimos cerca de la universidad, bajo la autopista, que ofrecía un amplio sitio resguardado de la lluvia, donde podíamos sentarnos y beber y comer con tranquilidad.
Al final vino un montón de gente: los básicos de siempre, más Kei y un par de amigos suyos, un par de gente de la universidad de Rafael (brasileño), los dos chicos con los que más hablo de mi laboratorio… Así que nos juntamos al final unas veintipico personas personas. ¡Puf! ¡Jajaja!
La comida no estaba caliente, porque no podíamos hacer barbacoa, pero fue muy divertido y estuvimos allí haciendo ruido hasta que anocheció (las 6 más o menos aquí xD). Hubo un pequeño percance con uno de los chicos de mi laboratorio y una botella de tequila que bebimos demasiado rápido para el ritmo japonés, pero después los que nos quedamos con energías de algo más, nos marchamos a Sakae después de cenar algo por la zona. Cabe decir, que llovió durante todo el día y toda la noche y, teniendo en cuenta que pululamos de una discoteca a otra para ver donde nos dejaban entrar a todos (si, hubo gente que tenía la feliz idea de poder entrar en una discoteca con pantalones de chándal a la altura de la rodilla y unas chancletas. Evidentemente, no le dejaron entrar en ningún sitio, así que al final se marchó), acabamos empapados. Cosa buena: descubrimos Second/Gens, la discoteca que de momento está siendo la que mejor funciona respecto a lugar, precio, calidad, tiempo de apertura.

Ese mismo domingo se supone que había quedado con David para hacer fotos de los cosplay en el parque de al lado de la uni, pero al final no había gran cosa que fotografiar con eso de la lluvia y el mal tiempo, así que nos volvimos a casa con las manos vacías. Os dejo con una foto del parque que hice mientras dábamos un paseo en busca de gente.

Y nada, aqui lo dejo de momento, ¡en la próxima entrada sigo!

P.D: Muchas de las fotos son de Kei, ありがとうございます!

domingo, junio 17, 2012

Últimas semanas de Mayo


Retomamos donde lo dejé, que lo he ido dejando y ahora tengo bastante que contar…

El lunes estaba agotada después de todo el fin de semana. Aun así, me tocó una mañana de limpieza a fondo de mi habitación, y por la tarde laboratorio, aunque más bien estuve hablando con los compañeros, porque no tenía mucho ánimo para ponerme con trabajos de la uni.

De todos modos, me vino muy bien, porque cada vez conozco más a los del labo y uno de los días de esta semana me fui con Gentan (una chica china) y unos cuantos mas del laboratorio a cenar fuera, cerca de la estación de tren, en un típico mini local donde comes sentado en la barra. Un plato enorme de Soba que, incluso siendo el picante más suave, todavía lo notaba bastante y al final no me lo pude acabar de la cantidad que era. Aprovecho para explicar que cenamos a las 18.30 de la tarde, así que claro, tampoco tenia tanta hambre, pero poco a poco me estoy adaptando al horario de comida japonés: El horario de clases deja libre de 12.00 a 13.00 para comer, así que, quiera o no, me toca comer entonces, con lo que, a estas alturas, para las 19.00 las tripas ya me están pidiendo la cena  xD.

Esta misma semana empecé a ponerme más en serio con los idiomas. Estudié de verdad los kanji para el test semanal, que ya iba siendo hora, sumado al hecho de que me devolvieron el test de la semana anterior con un: “Da lo mejor de ti.” (mala traducción de がんばって!, que ellos utilizan para dar ánimos). Me sentiría mucho peor por no estudiar los fines de semana, si no fuera porque al final, cuando salgo, quiera o no acabo hablando japonés con alguien, así que supongo que “lo compenso” (lll-ω-). Y además, empecé con Kotone nuestras sesiones semanales de tándem lingüístico: yo le enseño español y ella me enseña japonés. Más o menos estamos unas 3 horas juntas, pero la mitad del tiempo nos lo posamos hablando xD, algo es algo.

El jueves hice tortilla de patata y la llevé al laboratorio, que le había prometido a Gentan que la haría, y las patatas ya me lo estaban pidiendo. Les encantó (=∩_∩=), o al menos eso me dijeron xD. De hecho, Gentan se llevó un poco y le dio a probar a su novio, y por lo que me ha dicho, ya la ha hecho ella misma un par de veces porque le debió de encantar… ¡Jaja!
¿Alguna sugerencia para que cocine la próxima vez? Se supone que vamos a quedar (las dos chicas chinas, YanYan y Gentan) de vez en cuando para cocinarnos mutuamente platos típicos, ¡qué ricooo! ¡Jeje!

El viernes fui al laboratorio y estuve trabajando un rato, pero a las 18.00 había quedado con un chico chino de la residencia, así que me volví relativamente pronto (17.45). El chico este me había abordado un día en la resi, diciéndome que me había visto en el edificio de arquitectura, que él acababa de empezar a estudiar arquitectura y que necesitaba ayuda con una asignatura, y que a ver si le podía ayudar. Así que nada, habíamos quedado al final ese viernes para cenar algo y hablar de la asignatura en cuestión. O al menos eso creía yo xD. 

Cuando llegué a la residencia, sobre menos 10, él ya estaba en la entrada, esperando. Subí en un momento a dejar todos los trastos y bajé para encontrarme con que ya no necesitaba ayuda con la asignatura, que ya había hecho casi todo el trabajo. De todos modos, me comentó que quería charlar un rato de arquitectura, así que nos fuimos andando a buscar un sitio donde cenar. Al final acabamos en el centro de la ciudad, en un restaurante de Yakiniku. Sin más, fue entretenido, hablamos de todo. De todo. Para que os hagáis una idea, de nuestra resi al centro se tarda por lo menos media hora andando, y al final llegué a casa sobre las 21.30, con vuelta andando también. Pero claro, eso al final parecía más una cita que quedar con un amigo para hablar un rato, y más teniendo en cuenta que pagó el la cena y un par de comentarios que hizo a lo largo de la conversación.  

Conclusión: la tarde no fue para nada incómoda, pero la situación si que es un poco extraña, sobre todo teniendo en cuenta que era la primera vez que quedábamos y que al final no era para lo que yo pensaba. Lo peor de todo, es que no sé si es porque el tío es raro, porque es chino, porque esto es Asia… El caso, que los occidentales ya tuvieron su ración de bromas y risas cuando volví y les conté lo que me había pasado. Me da que este año se vana  entretener un rato conmigo U_U … ¡Jaja! 

El fin de semana no ayudó nada para mejorar esa extraña situación: El sábado quedamos el chino y yo para ver una peli por la tarde, “Midnight in Paris”, porque me dijo que quería verla (tres horas hablando…) y a mi me había gustado mucho, así que la descargué. Pero al final, al de 5 min de empezarla, se aburrió y me dijo que era mejor que habláramos. Y ahí estuvimos hablando hasta que se hicieron las 22.00, que yo había quedado con el resto de la gente para irnos de fiesta.
Cuando digo fiesta, supongo que de ahora en adelante, podréis suponer que consiste en ir a un bar que se llama Hub, y luego a algún otro que podríamos calificar como “afters”. No me quejo, porque vamos todos juntos y el ambiente está muy bien: extranjeros japoneses con ganas de conocer extranjeros, música…
Y este mismo finde, cuando digo resto de la gente, es 4 chicos y yo, porque el resto se marcharon andando de Nagoya a Kioto y estaban en pleno camino xD.

Al final de la noche volví a casa con varios números de teléfonos de japoneses, entre los cuales estaba el de uno que me había parecido bastante interesante (*ω). Y lo mejor de todo: que todos contactaron conmigo al día siguiente xD. Esto de ser la rara tiene sus ventajas… ¡Chicas interesadas en japoneses, no perdáis la esperanza! ¡Jaja!

Y siguiendo con el día siguiente, lo más destacado es que los demás occidentales volvían de Kioto, y que había quedado con la francesa para que me contara que tal el viaje, pero el chino me llamó, así que al final acabamos yendo a cenar todos juntos: Aude (la chica francesa), Cédric (otro chico francés), Sean (el chino), y yo. Cabe decir que los franceses no entendían la mitad de lo que el chino decía, lo que ayudó a rematar la situación de rareza del fin de semana con esa cena.

La semana siguiente hubiera sido un poco como siempre: laboratorio, tándem con Kotone, clases de japonés… Pero los compañeros de laboratorio que había ido a Nueva York empezaron a volver a partir de ese mismo lunes. Así que cuando YanYan volvió, ¡quedamos el miércoles para cenar juntas! Les cociné chipirones en su tinta, pero no pareció gustarles demasiado… ¡Jaja! En la foto podéis ver los chipis en pleno proceso de preparación, y el pececillo es un extra que me encontré dentro de uno de los chipis, ¡ala! A ver si para la próxima vez les gusta más (*^^*), aunque a mí si que me gustó lo que cocinaron, de hecho, le he vuelto a hacer xD. Si alguien se lo pregunta, no tenia nada que ver con lo que venden en los restaurantes chinos en España.
¡También me hay que decir que me han traído un “Omiyage” (leer la breve alusión a Japón xD) a mí también! Un precioso vaso de la Casa de la Cascada. No me lo esperaba para nada, así que: (^^)ぁりがと! En la foto podéis ver mi mesa de trabajo, que ya empiezo a acumular cosas =).

El miércoles quedamos los occidentales para jugar a baloncesto, pero como la cancha estaba ocupada por las actividades de clubes, nos tocó volver a jugar a vóley. Lo bueno es que al final se nos acercaron un par de chicos que son del club de vóley y nos dijeron que la próxima vez que quedáramos para jugar les avisáramos porque querían unirse. Ya veis, ¡japoneses abiertos y sociables por todos lados! (*^_^*)

Después de jugar nos fuimos a cenar a un restaurante Indio, delicioso, pero demasiado pesado para ser cena, ¡dios mio! Menos mal que era después de hacer deporte, porque me hubiera sentido muy culpable (no digo mal, porque si que me sentí mal: era demasiada comida, y con el precio que tenía más nos valía comérnoslo todo… ¡Jaja!) 

El fin de semana tuvimos noche de chicas otra vez. En la foto: Satomi (japonesa), Kotone (japonesa), Noora (finlandesa), Aude (francesa), Viviane (brasileña) y yo. Nos fuimos a cenar juntas a un restaurante cerca del centro y luego a la discoteca ID, que es la más grande de Nagoya. Tiene cinco plantas con diferentes músicas, y está llena de medio japoneses medio brasileños. Luego hay una minoría, que consiste en japoneses enteros, y extranjeros enteros xD. Dios mio, suena más raro… ¡Jaja!

Yo personalmente me lo pasé muy bien, hablamos con unos cuantos chicos, bailamos… Y luego, como la cierran a la 1.00, nos marchamos a uno de los “afters” que hay cerca. Al final acabé hablando un montón de castellano esa noche: en ID conocimos  a un peruano y un paraguayo y en el “after” conocí a un mexicano, así que no se puede decir que practicara mucho japonés esa noche… =P 

Al día siguiente nos despertamos relativamente pronto y nos fuimos con Daniel y Rafael a acoplarnos a una barbacoa que organizaban los alumnos de la universidad de Chubu, donde estudia Rafael. Huelga decir que éramos los únicos extranjeros, de hecho, fuimos los primeros extranjeros con los que hablaban algunos de ellos (oдo). Fue muy divertido: la barbacoa era en la orilla de un rio, debajo de un puente, ¡y tenían DJs y todo!  (que no pinchaban más que música mexicana porque les gustaba mucho, por lo que nadie entendía nada a excepción de mi xD). En la foto se les ve a ellos y a Satomi. 

Aquí he de mencionar lo maravillosamente amables que pueden ser los japoneses: Por nuestras fuentes de información, la barbacoa iba a ser cerca de la estación de tren, pero no, estaba a tomar por saco. El caso, que vinieron un par de ellos en coche para buscarnos y llevarnos al lugar. Increíble, ¡y eso que nos habíamos auto invitado! O_O

Os dejo con un par de fotos ¡y el resto de para la próxima!